
El Dr. Kevin Lau es el fundador de La Salud en sus Manos, una serie de herramientas para la prevención y tratamiento de la Escoliosis. Incluye su libro Su Plan para la Prevención y Tratamiento Natural de la Escoliosis, acompañado por el DVD Ejercicios para la Prevención y Tratamiento de la Escoliosis y la innovadora aplicación iPhone ScolioTrack.
El Dr. Kevin Lau D.Q. está graduado como Doctor en Quiropráctica de la Universidad RMIT en Melbourne, Australia y cuenta con una Maestría en Nutrición Holística del Clayton College of Natural Health en los EEUU. El es Es miembro de la Asociación de Quiroprácticos de Australia, la principal organización que representa a los quiroprácticos y existe para reconocer la pericia, apoyar el desarrollo profesional, influenciar la política de salud y defender los valores principales de la quiropráctica.
Él fue el primero en Singapur en ofrecer un tratamiento para la escoliosis sin cirugía en Singapur en el 2005. Durante este tiempo, se ha dedicado a desarrollar, practicar y enseñar a otros los principios de la medicina integral. Ha completado 3 tesis sobre "La Escoliosis y el Ejercicio", y "La Escoliosis y la Nutrición" y "El papel del calcio y la vitamina D en la prevención de la baja densidad ósea y la Escoliosis Idiopática Adolescente (EIA) en mujeres en la prepubertad". Con su investigación sobre las condiciones de la columna él, es el autor de "Su Plan Natural Para la Prevención y Tratamiento de la Escoliosis – La Salud en Sus Manos ", y es un contribuidor regular en las revistas Young Parents (Padres Jóvenes), Live Well (Vivir Bien), HerWorld (El Mundo de Ella) y Medical Grapevine (Viña Médica). El Dr. Lau combina una educación universitaria y toda una vida en la práctica de medicina natural y preventiva para ofrecer un enfoque único al cuidado de la salud, abarca cuerpo, mente, y espíritu.
Él hizo el propósito de su vida el explorar y compartir las verdades sobre la nutrición, enfermedades, la salud y la curación. Educó a pacientes todas las etapas de la vida, algunos bastante jóvenes, con 7 años de edad, y otros con una edad avanzada de 91 años. En el 2006, obtuvo el premio al "Mejor Proveedor de Cuidados de la Salud" de TheStraits Time, el 18 de octubre de 2006.
Es uno de los más experimentados en la Corrección de la Escoliosis Sin Cirugía en Singapur, tratando cientos de pacientes con escoliosis hasta la fecha.
Durante mi niñez, viví una vida feliz y saludable, ajena a los retos que mi salud me plantearía más tarde. Cuando cumplí 14 años, empecé a trabajar en un punto de venta de comida rápida, donde subsistía a base de hamburguesas y patatas fritas periódicamente. Bebí galones de sodas y batidos de leche como si fueran agua, pero sin importar qué comiera nunca subí una onza de peso extra. Empecé a notar mucho acné que aparecía en mi cara, lo que me hizo sentir dolorosamente consciente de mí mismo, así que empecé a probar de todos los productos disponibles para la limpieza del rostro, incluso veintenas de lociones y cremas.
Más tarde, cuando me mudé a otra región para estudiar la quiropráctica, mi salud realmente comenzó a deteriorarse, avanzando de mal a peor. A la edad de 21 años, ¡me enfermé y deprimí gravemente!
Lejos de la cocina de mi madre, consumía comidas preparadas instantáneas y comía cualquier cosa enlatada que pudiera llenar mi estómago con mi presupuesto limitado. Aún recuerdo cuando fui al supermercado, por primera vez, haciendo caso omiso de la sección de frutas y hortalizas y dirigiéndome directamente a las secciones de sopas instantáneas, cereales llenos de azúcar y barras energéticas. Como consecuencia de ello, poco a poco mi piel empezó a empeorar, pero en ese momento no logré relacionar los alimentos con la salud. Con el tiempo mi acné se puso tan mal que fui a un médico quien de inmediato me recetó antibióticos.
Los antibióticos sí ayudaron al principio, pero tuve que seguir tomándolos, de lo contrario mi piel se brotaba de nuevo. Varios años de dependencia persistente a los antibióticos me dejaron permanentemente perjudicado y lleno de problemas digestivos. Me sentía constantemente agotado y necesitaba dormir todo el día. Intuitivamente, sabía que algo estaba mal con mi organismo. Mi concentración y memoria se vieron afectadas, pasé de ser un estudiante con calificaciones perfectas de 5 a uno de 4 y con el tiempo a uno de 3. Recordando esa época con la ventaja de la retrospectiva, ahora entiendo que la mayoría de mis problemas fueron causados por mi ingenuidad y falta de entendimiento en relación a los principios básicos de la nutrición. Los antibióticos solamente estaban tratando los síntomas más no la causa del acné, el cual se debía a una mala alimentación.
Entonces ocurrió algo dramático. Un día, "desperté" y obtuve verdadera claridad. Fue un punto decisivo en mi vida cuando decidí abandonar por completo todo medicamento recetado y comencé a leer ferozmente acerca de la salud natural.
Leí mucho material publicado en ese momento y comencé a darme cuenta de que prácticamente todo lo que había hecho hasta ese momento me estaba llevando a un solo posible resultado: un envenenamiento lento de mi función metabólica. Yo me había en efecto convertido en mi peor enemigo. Un consumo desconsiderado de altas cantidades de grasas malas, azúcar, brebajes farmacéuticos, y el rigor de mi vida estudiantil, habían comenzado a tener un grave efecto sobre mi mente y cuerpo y estaban llevándome lentamente por un camino de enfermedad y depresión.
Le podríamos decir un momento de la verdad. Estaba en un punto decisivo en mi vida cuando terminé mis estudios y emprendí mi máxima vocación: aprender cómo reconstruir mi cuerpo y recobrar mi salud poco a poco con esfuerzo constante y deliberación. Yo recuerdo decirme a mí mismo: "¿cómo podría ejercer como profesional de la salud sin ser una imagen de la buena salud?"
Desde ese momento en adelante me convertí en un ejemplo viviente para mis pacientes. Los que atraje por montones fueron pacientes de escoliosis debido al fracaso de la medicina moderna en cuanto al tratamiento efectivo de la condición. Los resultados con estos pacientes fueron a veces tan sorprendentes que me convencí de mi propia metodología. Casi instintivamente supe que había dado con algo grande, algo prometedor de salud y esperanza para miles de pacientes de escoliosis por todo el mundo. Hoy en día, como quiropráctico y nutricionista en ejercicio, estoy más seguro que nunca que la escoliosis puede ser completamente tratada y curada. Puede que en algún momento haya sido una de las enfermedades más difíciles y misteriosas, pero hoy en día, con la aplicación de los principios de nutrición que he incorporado, puede ser completamente contrarrestada y el avance de la condición invertido. He comprendido por completo a través de mi estudio de la ciencia nutricional que los alimentos de por sí tienen propiedades curativas milagrosas para curar no sólo la escoliosis, sino una multitud de otras enfermedades también.
Con el pasar del tiempo, he leído casi todo lo escrito en existencia acerca de los métodos de curación tradicionales y alternativos. Parte de esa literatura fue inspiradora y reflexiva, otra parte fue contradictoria y confusa. Sin embargo, puesto que estaba comprometido a la reforma total, comencé a hacer pequeños pero importantes cambios en mi dieta y modelo de estilo de vida.
Como mi propio paciente, comencé a consumir comida casi vegetariana y entre 1 y 20 suplementos sintéticos a diario, mientras cortaba drásticamente mi aporte de azúcar, alimentos procesados y grasa. Probé una multitud de cosas durante esta fase, con resultados mixtos. Cosas excéntricas desde sanación espiritual hasta hidroterapia del colon. Me adherí a esa rutina durante unos cuantos años en búsqueda de verdades de la salud.
Sorprendentemente, durante gran parte del día, así todavía me sintiera agotado y deprimido, continúe enfocando todo mi esfuerzo en mi salud, haciendo todas las cosas que el conocimiento convencional dice ser malas, tal como el reducir la grasa, consumir menos carne y más hortalizas. A pesar de todo, no estaba completamente feliz con el progreso (o falta de) que estaba realizando. Las cosas no estaban tomando el impulso que yo anhelaba.
Después de una comida, todavía me sentía cansado, mentalmente nebuloso e hinchado. Los problemas digestivos todavía me plagaban sin tregua hasta el punto en que el alimento se convirtió en mi enemigo. Allí fue cuando comencé un curso a nivel de Maestría en Nutrición Holística y fui inspirado y enormemente influido por la obra y escritos de pioneros en la nutrición como el Dr. Weston Price, el Dr. Joseph Mercola and Bill Wolcott. Admiraba otros autores quienes fueron sanados de enfermedades incurables por terapias nutricionales cuando los medicamentos convencionales y la cirugía habían fracasado, tales como GillianMcKeith, presentadora de televisión y autora de "You Are WhatYouEat" ("Usted es lo que Come"), Mike Adams de NaturalNew.com y JordanRubin, autor de "TheMakersDiet" ("La Dieta Makers").
Gradualmente, a través de sus enseñanzas, aprendí a incorporar alimentos integrales en mi alimentación y comencé a alimentarme correctamente de acuerdo con mi Tipo Metabólico® y pasé a consumir gran cantidad de probióticos elaborados de manera tradicional tales como el yogur y el kéfir.
A medida que obtuve conocimiento más firme acerca de estos fundamentos, descubrí que yo estoy genéticamente programado a ser de un tipo de proteína y que un énfasis excesivo sobre suplementos sintéticos no me estaba ayudando. En realidad sólo estaba empeorando mi salud. Para esa fecha, había aprendido a leer más allá de la mercadotecnia producida por los fabricantes de alimentos y suplementos y había aprendido a escuchar a mi cuerpo.
Comprendí la importancia del reducir granos y azucares en mi alimentación y comencé a consumir más proteína y grasa. Finalmente con todo esto y más, comprendí el significado de ese conocido refrán: "El alimento de una persona puede ser el veneno de otra."
Sin prisa pero sin pausa, con cada nuevo cambio que introduje en mi modelo alimenticio, mi salud comenzó a tambalear de nuevo hacia la normalidad y comenzó a mejorar con cada comida. Ya el comer no me hacía sentir cansado, con sueño o nebuloso mentalmente. En lugar de eso, comencé a sentirme extremadamente cargado y rebosante con energía, calma y claridad mental.
Envalentonado por esa experiencia, finalmente decidí dedicar el trabajo de toda mi vida al explorar, obtener y compartir más revelaciones acerca de la nutrición, salud, enfermedad y curación con mis pacientes, quienes recorren largas distancias para buscar mis consejos.
En buena salud,
Este libro es parte de este esfuerzo.

Dr. Kevin Lau














